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Pero los compromisos hay que atenderlos y los favores hay que pagarlos, después las ligas votan para ver quién está en el Consejo Federal. Por eso le dije que haga lo que crea conveniente. Yo soy un simple soldado que viene a capacitar a los árbitros. Y cuando iba en el avión me dije que eso no tenía que volver a suceder y la tabla de méritos la debían firmar dos instructores y no uno sólo. Porque los árbitros son inteligentes y se acomodan abajo del ala, lo nombran padrino del hijo, lo invitan al casamiento, a fin de año lo van a saludar, etc. Y un hombre solo a veces no puede mantener el equilibrio de la tabla de méritos. Yo quiero que la tabla de méritos sea firmada por dos instructores, por el presidente del Colegio, por el Secretario y el Presidente de la liga. Teniendo esto podemos lograr un 90% de efectividad en el proceso.
Cuando llegué a Salta lo primero que hice fue comentar esta idea de la nueva tabla de méritos, para poder ubicar a los árbitros donde corresponden, y a todos les gustó el proyecto que luego fue aprobado en A.F.A.
Que sucede con la tabla de méritos. Han mentido y falseado. Un día recibí en el Comité de Instructores las tablas de mérito del Consejo Federal, entre ellas la de Córdoba. Como habíamos achicado la cantidad de hombres, que era de aproximadamente unos 10.000, imposibles de designar cuando los campeonatos regionales se jugaban con 25 árbitros y 50 líneas. Al árbitro hay que darle continuidad para que rinda. No puede jugar un partido cada seis meses y ser parado. Entonces pusimos el requisito de peso por altura. Entonces un día, viendo la lista de Córdoba, era increíble, eran 1,80 metros y 80 kilos, 1,79 y 79 kilos, todo así… Mi amigo Rubén Hernández estaba presente y le pregunto cómo firma esto y me dice que se la hicieron firmar. Cómo puede ser que la capital de Córdoba que era la única que jugaba el torneo del interior en ese momento presentara una cosa así. Había quince árbitros y todos con la misma relación física. A mi me comentaban que había un árbitro que pesaba unos 140 kilos y decía que tenía 1,80 cuando en realidad era de 1,65. También se hacían pasar por instructores o falsificaban las firmas o les pagaban a instructores de otras provincias para que les firmen las tablas. En esta también figuraban los tiempos en pruebas físicas. Era una pequeña radiografía.
Pero algunas personas colocaban arriba de la tabla de méritos que eran amigos de ciertas personas y mentían hasta en la cantidad de partidos que decían haber jugado en primera. En Pico me viene a esperar un señor, yo pensé que era un dirigente. Me acompañó al hotel y allí le comento al Sr. Ortiz, que era un instructor, si se podía tomar la prueba a pesar de la lluvia. Yo quería imponerla por sobre todas las cosas, porque recordaba que el Sr. Jorge Vigliano, quien había sido Secretario de la Asociación Argentina de Arbitros, que le decía a Coerezza que la gente del interior no iba a ir nunca a ningún lado porque eran todos gorditos y petisos. Esa puñalada la escuché yo mismo en los pasillos de AFA.
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