Se jugó en Salta un partido entre Central Norte y Nueve de Julio de Rafaela, Santa Fe. Se jugaba la última fecha, había equipos que descendían y otros que se salvaban o buscaban clasificar al reducido por el ascenso. El árbitro, Juan José Dardanelli, permitió un intervalo entre tiempos de 35 minutos, cuando en el reglamento son sólo 15 minutos. El árbitro tiene que tomar todas las medidas para que los equipos estén en la cancha por lo menos 3 minutos antes, para poder comenzar a horario.
¿La culpa la tiene el árbitro? Todos se la toman con él. El arbitraje no está preparado, y estamos hablando de una categoría importante como el Torneo Argentino donde los árbitros son nacionales. Pero no hay quien los conduzca ni les enseñe, el único que los puede preparar para este tipo de partidos definitorios es un instructor capacitado y ni en Río Cuarto ni San Juan, ciudad de donde proviene este árbitro y los líneas, no hay escuela. Por ende no hay instructor capacitado, actualizado, con matrícula.
Ahora la culpa va a ser del árbitro. Se le ha dado una sanción de suspenderlos, al igual que a los asistentes González Moreno y Rubén Antonio Tapia, por 30 días.
Si estos árbitros son suspendidos, qué tendría que hacerse con los dirigentes de las ligas que tienen instructores por decreto, sin capacitarse, porque son ellos los responsables. Pero no puede aplicarse sanción alguna a ningún instructor porque no están matriculados. Podrán enviarse muchos papeles de Río Cuarto a Buenos Aires pero la verdad no es esa.
La culpa de lo que ocurre es de los instructores que no se capacitan y la liga sabrá lo que está haciendo. En este momento hay una anarquía general en el arbitraje.
También los profesores de educación física deben capacitarse para poder enseñar y tomar la nueva prueba que implementó FIFA el año pasado. Hay que tener cuidado porque hay escuelas “truchas”, pero para poder darse cuenta si lo es, hay que fijarse si alguien acompaña al profesor. De todos modos ya van a caer, como cayeron en Rafaela, Santiago del Estero y Concepción del Uruguay.
Al árbitro no tiene que acompañarlo ningún dirigente a dar la prueba, no tiene que venir nadie a pedir nada para ese árbitro. La prueba la tiene que dar bien y nada más.
Hay ligas que no tienen ni árbitros y hacen figurar árbitros de otras ligas y agrupaciones como que son de ellos. No hay capacitación técnica ni preparación física. En algunas escuelas dicen que en un año ya se forman como árbitros, cuando el curso dura en realidad dos años, uno teórico y uno teórico – práctico. Todos los grandes árbitros cursaron dos años.

   
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